Año a año el festival Cóndor de Oro reúne en un sólo lugar a lo mejor (¿?) de la publicidad ecuatoriana, para que los expertos puedan debatir y elegir a los ganadores, de acuerdo a las diferentes categorías.
El jurado usualmente está compuesto por invitados extranjeros. Grandes exponentes de la industria publicitaria, quienes aseguran tener el criterio evaluador adecuado para este festival.
Este año la polémica gira en torno al spot ganador. Delfín Quishpe sobre un bolón invitándonos a usar una marca de aceite de cocina. A continuación el video:
No pretendo convertirme en jurado del Cóndor de Oro, peor aún polemizar más sobre este tema del cual ya se ha hablado mucho; eso se los dejo a ustedes.
Más bien me pregunto, ¿Ha cambiado en algo la publicidad ecuatoriana? Muy poco diría yo.
Fuera de las campañas regionales, acriollizadas por las multinacionales en nuestro país, el nivel de producción de comerciales no ha mejorado mucho en nuestro país. No hay que generalizar, pues hay algunos que si demuestran un ligero avance; pero en su mayoría no ha cambiado mucho.
Lo que si se ha perdido es la conexión que generaban los comerciales de antes entre el producto y el consumidor. Es difícil encontrar un comercial actualmente que cree un vínculo, como por ejemplo el del Programa del Muchacho Trabajador (PMT) con la clásica frase, que incluso impulsó la creación de un grupo en redes sociales para encontrar a la niña que la pronunció.
Como ese ejemplo hay muchísimos. A continuación les presento algunos de los comerciales más recordados de las décadas del 80 y 90. Por motivos de espacio no va a ser posible colocar todos, pero he tratado de reunir algunos de los más representativos y que ya sea por el contenido, por alguna frase o canción en particular, se quedaron en la mente de todos:
Gudiz
Salsa de Tomate Los Andes
Sardinas Real
Cola Fruit
Cereales McDougal DO -RE - MI
Comesolito
Lotería Nacional - Aeropuerto
Fresco Solo
Panolini
Deja
Banco del Pacífico
Pan de pascua Bimbo
Mi comisariato - Tarjeta Navideña